Abstracto
- El suelo es un componente fundamental del ambiente: es un recurso natural finito y no renovable que proporciona diversos servicios ecosistémicos y, por ende, es esencial para el desarrollo socioeconómico de las comunidades que se establecen sobre un territorio (Burbano, 2016; Gardi, 2014). Su formación es el resultado de la interacción de diferentes procesos y factores que normalmente pueden tardar millones de años (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales [IDEAM], 2015; Pendleton & Jenny 1945). Uno de los factores naturales que permite el estudio de la formación, evolución y distribución de los suelos y facilita su representación cartográfica es la geomorfología (Márquez & Uribe, 2018). Esta última permite el estudio de los accidentes geográficos que influyen en la transformación de la hidrología y el clima y, además, es determinante en el análisis del asentamiento de los ecosistemas y comunidades, aspecto que permite la diferenciación regional (Chai et al., 2015).